Empieza el Jardín…

(Lic. Luciana C. Fernández - Cs. de la Educación)

¡Qué momento emocionante! Para los chicos y para los papás…

A veces me pregunto a quién le cuesta más este comienzo… De repente me encuentro saludando a mis hijos con una sonrisa y un nudito en la garganta…

En esos momentos recuerdo la importancia de la socialización secundaria, la que comienza justo cuando el mundo se amplía más allá del hogar. Y si bien muchas veces los papás dejamos a nuestros hijos en el Jardín porque trabajamos, son los propios chicos los que lo necesitan… Para ellos es sumamente importante vincularse con pares, tener un espacio propio, conocer experiencias nuevas, aprender a cooperar, empezar a conocer las posibilidades y formas de comunicarse con otros, jugar y organizar distintos juegos, abrirse al mundo de la cultura, tener la posibilidad de escuchar y contar cuentos, desarrollar y ensayar expresiones artísticas…

Crecer implica estas cosas, y un buen Jardín es el lugar indicado para que nuestros hijos tengan la oportunidad de encontrarse con todo esto, ya que está atendido por personas capacitadas que trabajan de manera responsable y, sobre todo, lo hacen con mucho afecto. Esas son las cosas que espero de una institución educativa: una propuesta pedagógica diseñada de acuerdo a las necesidades y posibilidades de los chicos, y profesionales que brinden afecto en su trabajo cotidiano. De esta manera podemos estar seguros de que allí, nuestros hijos, crecerán social, afectiva e intelectualmente, encontrarán amiguitos de su edad con los que aprenderán el valor de la amistad, se encontrarán con otros mundos posibles a partir de los cuentos, juegos, maneras de ser de los otros…

En definitiva, si pensamos en los beneficios… la integración al Jardín no es tan difícil como parece, es cuestión de favorecerla y acompañar a nuestros hijos en este proceso, animarlos a conocer mundos nuevos por sí mismos.

¿De qué manera favorecemos la entrada de nuestros hijos a este amplio mundo?

·  Desarrollando la confianza en la maestra y transmitiéndosela a los chicos, para que tengan un referente importante que les transmita seguridad y tranquilidad en el nuevo espacio que están conociendo…

·  Demostrándoles nuestra tranquilidad y seguridad al dejarlos en la puerta, para que ellos sientan que ir al Jardín es algo bueno…

·  Hablándoles, preguntándoles, charlando sobre lo que imaginamos que sucederá y lo que sucede en esos momentos y espacios en los que no estamos juntos, así compartimos las vivencias y, en cierta forma, los acompañamos…

·  Poniendo nombre a las sensaciones, emociones, miedos y alegrías; transformándolas en palabras. Esto nos sirve para saber qué les pasa a los chicos (y a los grandes), qué sienten; para despejar las dudas y angustias; y fortalecer las seguridades que vamos encontrando.

 


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