Ser MAMÁ
(Lic. Luciana C. Fernández - Cs. de la Educación)
Ser mamá es algo maravilloso.
¿Quién no jugó a “ser mamá”? En ese juego, seguramente el amor aparecía reflejado en la inmensa ternura y paciencia hacia nuestro “muñeco/a - hijo/a”. Había retos, actos breves que enseguida eran olvidados. Y en general resolvíamos las situaciones sin mayores complicaciones.
Ser mamá es un poco así, pero diferente.
Cuando aparece ese ser que depende absolutamente de nosotras -para comer, para dormir, para sonreír, para tranquilizarse, para ser-, algunas reglas del juego cambian.
Ya no podemos resolver todo tan fácilmente, y nuestra energía (física y psíquica) debe estar disponible en cualquier momento y durante el tiempo que sea necesario para esa personita. Tal vez exista alguien que nos asista en tamaña tarea y responsabilidad pero, aunque nadie en este mundo es irreemplazable, nadie es como MAMA.
Sabemos que a medida que pasa el tiempo esa dependencia primera va cambiando, pero el vínculo y la responsabilidad que existen en el rol de ser madres duran toda la vida.
Comparto algunas ideas para seguir pensando sobre el rol de ser mamá, y la importancia de ejercerlo de manera saludable
  • Es muy importante que mamá disponga de un tiempo y un espacio (físico y psíquico) para estar consigo misma. Es tan importante la cantidad de tiempo como la posibilidad de aprovecharlo realmente. Aunque suene extraño, el hecho de bañarse o salir a comprar solas es reparador.
  • La mejor ayuda que puede recibir una mamá (y cualquier persona) es aquella que realmente necesita. Y es tan importante saber pedir una mano (y ser clara en el pedido), como poder recibirla y aprovecharla. Hablo tanto de delegar aquellas cosas que no son “personales”, como así también de la necesidad de ser escuchada, por ejemplo. Y hago esta aclaración porque a veces se hace difícil permitir y aceptar que otro haga. Pero acceder a recibir ayuda nos permite aminorar las cargas y disponer de más y mejor energía.
  • Recordar siempre la mujer que hay dentro de ese ser mamá. Y permitirle que aparezca. Los hijos, la familia, los amigos, quieren a una mamá que siga siendo quien es. ¡Ojo! No es lo mismo postergar algo momentáneamente que abandonarlo o dejarlo olvidado.
 
Y como las palabras construyen, digo: MAMA-MUJER no es una contradicción. MAMA-MUJER es un todo que se construye y reconstruye en cada acto, aunque parezca invisible... tan invisible como una palabra.
 

 
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